terça-feira, 5 de junho de 2012

D. Gonçal’Eanes de Aguilar – ‘O [cavaleiro] das duas espadas (6)

          Cuando se habla en cantigas surge, de inmediato, la irresistible e inquietante pregunta: ¿cómo apareció el poema lírico provenzal en tierras galaico-portuguesas, del cual nuestro antepasado es un legítimo representante? La respuesta es siempre la misma: la cantiga galaico-portuguesa bebió ávidamente sus mejores versos en la cansó > el poema lírico por excelencia, que se traduce en chansón (francés), canzone (italiano), canción (castellano). El horizonte temático de la cantiga ideal se desenvuelve en cinco/siete versos, o sea, el amor/elogio es contado en versos agradables y palabras graciosas, siempre terminadas con un fin amors > idea céntrica del amor cortés, reproducido y sistematizado en la cansó. Los personajes clásicos son siempre los mismos: la dama, el caballero, los aduladores (> lausengiers) y el marido o enamorado celoso (> gilós). Y en toda cansó que se precie debe sobresalir la rima > un elemento esencial en la cantiga. Además, deberá ser estrictamente consonante: una masculina > oxítona, y una femenina > paroxítona. De ahí ser la rima fundamental en toda composición poética galaico-portuguesa. En consecuencia, el arte y modo de trovar presenta una cierta dificultad literaria y, por eso, no es cualquier trovador, juglar o jedrel que compone armoniosas y excelentes trovas. Además, las cantigas se componen de seis estrofas de seis versos endecasílabos y una semiestrofa; en cada estrofa hay seis rimas diferentes. Según las Leys d’Amors toda cantiga perfecta (> el sirventés provenzal así lo exigía), debía centrarse en las críticas, injurias y reproches genéricos y universales para ‘corregir a los locos y a los malos’. Y debería ser un reflejo de las preocupaciones y angustias del momento. Este objetivo ni siempre fue cumplido o se realizó, simplemente porque el trovador o juglar estaba a servicio de un rey o ricohombre, cuando no era él propio [monarca o hidalgo] que fazia trovas ej.: Alfonso X El Sabio, en Castilla; D. Denis I, en Portugal, y el hidalgo luso-castellano D. Gonçal’Eanes do Vinhal – nuestro ancestral, intelectual y compositor trovadoresco, entre los numerosos poetas de la época…
        Las cantigas galaico-portuguesas pueden  ser  personales [cáusticas, groseras], morales [sobre preocupaciones íntimas ej.: el destino del hombre] e históricas [temas políticos o guerreros ej.: las cruzadas, la reconquista Ibérica]. La verdadera cantiga contiene una poesía hermética, repleta de alusiones y figuras de duplo sentido ej.: alegorías, metáforas, metonimias, sinécdoques etc. Es una poesía esencialmente enigmática. Y más: las cantigas son poesías para ser cantadas; de ahí exigirse en su hechura una combinación armoniosa de letra y música, que es la característica específica del lirismo románico. Hay, de hecho, una pequeña pero significativa diferencia entre la cansó provenzal y la cantiga galaico-portuguesa: la primera designa un género particular en su forma y temática; la segunda abarca – letra y música – todo tipo de composición poética, sea de contenido amoroso (cantigas d’amor y d’amigo), sea de contenido satírico y burlesco (cantigas d’escarnio y maldecir), o sea de contenido religioso (Cantiga de Loor, de Fernando III El Santo y Cantigas de Santa María, de Alfonso X El Sabio). Por eso se dice que toda composición lírica galaico-portuguesa pueda llamarse de cantiga. En el siglo XV, esta composición pasó a ser un género lírico erudito, dividido en motes (versos heptasílabos) y glosa (versos pentasílabos), a veces alternados. Hay otros géneros y subgéneros que se distinguen por su contenido: de vilão, de seguir, de maestría, de refram, de romaría... Nuestro ancestral parece que tomó gusto por las cantigas de escarnio y maldecir… Al menos, es lo que suscriben sus 12 cantigas de escarnio.

   Entre tanto, nos interesa descubrir el significado de la cantiga Don Gonçalo, pois queredes ir daqui  ella ocupa el número 35 del Cancionero de Santa María -, que el rey Alfonso X, El Sabio (1252-1284), dirigió a nuestro ancestral, D. Gonçal’Eanes do Vinhal, señor de Aguilar. El rey Sabio ironiza su comportamiento y juego duplo, y le llama sin cualquier rodeo, ‘O [cavaleiro] das duas espadas’. El rey menciona el motivo real de ese apelativo, pues tiene enorme consideración por él como se desprende de esta estrofa:

        … foste cousido sempre muit’e mesurado
        De todas cousas comprido apost’e bem talhado
        E [e] nos feitos ardido e muito aventurado.
        … e vossa fazenda teedes bem alumeada…
        … sodes aposto e fremoso cavaleiro…
       Pero entre tantos adjetivos positivos y honrosos, al fin de la cantiga [de escarnio y maldecir] le apellida de ‘o [cavaleiro] de duas espadas’,  donde no cabe elogio algún. Al contrario, le dice abiertamente para que tome partido, entre él [rey de Castilla] y el hermano, D. Enrique  - un infante enredado en confusiones de todo género. Gutiérrez García tiene un excelente trabajo a este respecto. De inicio, él nos dice que después de un análisis exhaustivo pudo concluir: “las dificultades interpretativas, ya propias de las cantigas de escarnio, se ven [en este caso] aumentadas por la relación entre esa composición de Alfonso X y de dos otras de Gonçal’Eanes do Vinhal”:

     1 - Amigas, eu oí dizer

  que lidaron os de Mourón
  con aquestes d'el-Rei e non
  poss'end'a verdade saber:
  se é viv'o meu amigo,
  que troux'a mia touca sigo.

  Se me mal non estevesse
  ou non fosse por enfinta
  daría esta mia cinta
  a quen m'as novas dissesse:
  se é viv'o meu amigo,
  que troux'a mia touca sigo.
    2 - Sei eu, donas, que deitad'é d'aquí
  do reino ja meu amigu'e non sei
  como lhi vai, mais quer'ir a el-Rei,
  chorar-lh'-ei muito e direi-lh'assí:
  «Por Deus, senhor, que vos tan bon Rei fez,

  perdoad'a meu amigu'esta vez».

  Porque o amo tan de coraçón,
  como nunc'amou amigo molher,
  irei alí u el-Rei esteve
  chorando dos olhos, direi-lh'entón:
  «Por Deus, senhor, que vos tan bon Rei fez,
  perdoad'a meu amigu'esta vez».

  E, pois que me non val rogar a Deus,
  nen os santos non me queren oír,
  irei a el-Rei mercee pedir
  e direi, chorando dos olhos meus:
  «Por Deus, senhor, que vos tan bon Rei fez,
  perdoad'a meu amigu'esta vez».

  E por Deus, que vos deu honr'e bondade,
  a Don Hanriqu'esta vez perdoade.

        Varios estudiosos juzgan estas dos cantigas una especie de mediación o tregua para que el rey Sabio fuese generoso y perdonase al hermano de quien Gonçal’Eanes era amigo íntimo:
Porque o amo tan de coraçón
Como nunca’amou amigo molher.
… Irei a el-Rei mercee pedir
E direi, chorando dos olhos meus:
“Por Deus, senhor, que vos tan bon Rei fez
Perdoad’a meu amigu’esta vez”…

         En realidad, si llevásemos en cuenta la ‘guerra’ entre los dos hermanos por el trono de Castilla, la actitud de nuestro ancestral es más que un simple equívoco; llega a ser una traición innominable para con su bienhechor, pues fue en su reinado que ‘o [cavaleiro]  das duas espadas’ recibió de las manos regias, en donación, el Señorío de Aguilar y todos sus legajos y heredamientos. ¡Una verdadera fortuna! Pero no juzguemos precipitadamente a nuestro pariente, porque caben dos presupuestos que enaltecen o carácter de Gonçal’Eanes de Aguilar: primeramente, en esta ocurrencia resaltan la lealtad, honradez y amistad sinceras de nuestro antepasado para con D. Enrique de Castilla. Y en segundo lugar, él sabe que tiene un poder disuasivo como diplomado mediador, cosa que demostró en los conflictos entre la nobleza castellana y el propio rey Sabio. En virtud de estos dos desagravios juzgase capaz de conseguir el perdón del rey para su amigo [‘rebelde’]. Pero El-Rey no piensa así. Y es por eso que le dirige ese epíteto ya conocido en la literatura medieval. Y más: D. Gonçal’Eanes sabe y conoce el significado atribuido al caballero de las dos espadas, porque a él son atribuidos los misteriosos Cantares da Cornualha, hasta hoy un asunto no bien pesquisado. Gutiérrez García hace cuestión de deslindar quien recibió ese epíteto en la literatura del Medioevo. Según su entendimiento hay cuatro caballeros que ostentan el apellido en cuestión: Palamedes, un caballero sarraceno, también reconocido como Cavaleiro da Besta Ladradora;  este lucha por el amor de Iseo contra Tristán. La referencia a las dos espadas tiene su razón de ser: Palamedes lleva dos espadas al torneo, dispuesto a enfrentar dos adversarios al mismo tiempo. De hecho, venció el torneo, pero no llevó la mano de la princesa; ella le recusó por ser cristiana y él árabe. El segundo sería Samaliel, hijo del príncipe Frolle, que también aparece en Tristán e Iseo.Comparece al torneo para vengar la muerte del padre, muerto a mando del rey Arturo. Llevaba dos espadas, la que recibió cuando entró en el Orden de caballería y la del padre muerto, a quien quiso igualar en valentía y honradez. Este personaje también luchó contra dos adversarios al mismo tiempo. Un tercero caballero sería Meriadeuc que da el título al romance (en verso) Li Chevalier aus Deusx Espees, obra de la primera mitad del siglo XIII. También aquí, el personaje decide vengar la muerte del padre, y recoge la espada del asesino, Brien de la Gastine. El cuarto sería Ballaain, un caballero pobre de Northumberland: él consigue apropiarse de la espada encantada que una doncella ceñía en sus flancos; ningún caballero de Logres consiguiera realizar semejante e inusitada hazaña. Desde entonces quedó conocido como el ‘caballero de las dos espadas’.
Sin embargo, lo que aquí nos interesa es saber por que Alfonso X recuerda a nuestro ancestral el hecho legendario del caballero de las dos espadas, cuando su relación parece tempestuosa con el Señor de Aguilar. Gutiérrez García explica: el caballero de las dos espadas es recordado como amigo querido (Samaliel y Meriadeuc), y como un caballero premiado por haber superado la prueba en el supradicho torneo (Meriadeuc y Balaain). Las analogías entre D. Gonçal’Eanes y los caballeros del rey Arturo serían las siguientes: Palamedes Y Samaliel son extranjeros y se arriscan en el combate; Meriadeuc y Balaain consiguen arrancar la espada mágica y la usan como segunda arma en el torneo. En los ejemplos, las dos espadas son señales de valentía, y no de comportamiento ambiguo – nos dice Gutiérrez García. Sí, en principio Palamedes y Samaliel presentan facetas ‘negativas’: el primero es musulmán y rivaliza con Tristán; el segundo se dirige al reino de Logres para matar el rey Arturo, asesino de su padre. Pero Meriadeuc mata apenas al verdadero culpado, Brien de la Gastine. Así, podemos concluir que de los cuatro caballeros el modelo que más se aproxima de Gonçal’Eanes es Balaain, porque utiliza una situación ambigua, no tanto por el carácter del personaje como porque no mide las consecuencias del reino en guerra fratricida. La relación de Balaain y el rey Arturo es una señal evidente de la situación real que Gonçal’Eanes atraviesa: períodos de amistad y períodos de enfrentamiento. La lealtad de Balaain nunca es puesta en duda; ya la lealtad de Gonçal'Eanes…
         Gutiérrez García ve algunos puntos de contacto entre Balaain y Gonçal’Eanes como caballeros de dos espadas. Ambos ostentan una posición privilegiada en la corte; y arriscan los favores  conseguidos ante un comportamiento ambiguo de verdadera y coherente lealtad. Y más: tanto Balaain como Gonçal’Eanes vienen de países vecinos, aunque esto no sea algo importante o motivo de un ‘escarnio’ regio. Balaain es un caballero noble y desgraciado; al contrario,  Gonçal’Eanes es un ricohombre y de grande fortuna. Alfonso X parece recordar a nuestro pariente: ‘fueron tus servicios militares que te granjearon estimación en la corte y te hicieron conocido en Castilla’. Balaain se consagró como el mayor caballero en la corte del rey Arturo al apoderarse de la espada encantada; Gonçal’Eanes también se arrisca al manejar la segunda espada.  Curiosamente, las dos espadas tienen  un solo ‘mango’ o empuñadora. La referencia a las dos espadas – en aquel momento ‘agudas y amoadas’ – son evidentemente Alfonso X y D. Enrique de Castilla, su hermano. El rey Sabio le recuerda que lo sucedido con Balaain podrá repetirse también con él, y la espada -¡quien sabe!- podrá ser para él causa de ruina y desgracia. Alfonso X asume conscientemente el papel del rey Arturo: como respuesta espera de su vasallo un gesto inequívoco de lealtad.



domingo, 3 de junho de 2012

D. Gonçal’Eanes de Aguilar - el trovador (5)

  Las cantigas o cantares trovadorescos, principalmente las composiciones en lengua galaico-portuguesa, constituyen – de acuerdo con el parecer  de famosos filólogos – uno de los patrimonios más ricos e interesantes del Medioevo. Se extendieron por más de 150 años (> finales del siglo XII a mediados del siglo XIV), precisamente cuando los dos países ibéricos (España y Portugal) comenzaron a construir su nacionalidad histórica. Casi todas esas cantigas son contemporáneas a la Reconquista de la península Ibérica, ocupada y dominada por los reinos taifas y otras comunidades árabes. En verdad, la geografía política [hispánica] de esa época se caracterizó por la existencia de fronteras imprecisas de sus reinos casi siempre en guerra contra los moros o entre sí mismos. En ese ambiente de batallas interminables y de intercambio cultural entre los dos países surgen y se desenvuelven las cantigas > de amor, de amigo y de escarnio o maldecir, entre otros tipos de cantares. Sabemos que el origen trovadoresco de la cantiga es provenzal (> derivación del arte cansó y fin ‘amor), y sus compositores o juglares usaron un lenguaje llamado occitánico (> de Occitania, región francesa) y no más el latín. Los modelos y padrones artísticos vienen del sur francés y se diseminan por todas las cortes y casas europeas. Las cantigas galaico-portuguesas utilizan um modelo peculiar de fazer trovas > las cantigas de amigo, de amor y de escarnio y maldecir; y fueron encontradas en tres cancioneros: Ajuda, Biblioteca Nacional, de Lisboa y Biblioteca Apostólica Vaticana. Son 1680 cantigas profanas (> dichas de la corte), y pertenecen a aquellos gêneros más conocidos, donde se hacen presentes 187 trovadores y juglares, entre los cuales se destaca nuestro antepasado, D. Gonçal’Eanes doVinhal, después  señor  de Aguilar.
    La trayectoria trovadoresca de D. Gonçal’Eanes do Vinhal (1123?-1285?) se desarrolló principalmente em Castilla, durante los reinados de Fernando III (1217-1252) y su sucesor Alfonso X, El Sabio (1252-1284). Nuestro ancestral habría nacido, según opina el eminente pesquisidor lusitano Resende de Oliveira,  en las proximidades de Felgueiras y Celorico de Basto [cerca de Porto], tal vez en la segunda década del siglo XIII (1223?). Su salida de Portugal para Castilla tuvo, antes de todo, motivaciones políticas: la guerra civil entre D. Sancho II y su hermano más joven Afonso III, por la sucesión al trono portugués; las tensiones entre la realeza y el clero teniendo como pantalla de fundo los privilegios, fueros y costumbres eclesiásticos y, creo que tendrá influenciado aún más, el hecho generalizado del bandidismo  en Portugal, entenebrecido  por marginales/fueras de la ley dispuestos al pillaje y abusos de toda especie [a partir de 1236]. También evidentemente debieron pesar sus heredamientos y legajos en Castilla, Extremadura y Andalucía que cayeron en sus manos con la muerte del antecesor paterno. En 1243, estaba en los Campos de Hellín (Murcia) como tenente [del rey Fernando III] > administrador de justicia y recaudador de impuestos reales y militares en aquella región. Además, hizo cuestión de participar activamente de la reconquista de Murcia, Córdoba, Jaén, Sevilla… En seguida, pasó a ser un palaciano de Alfonso X, siendo largamente recompensado por sus servicios militares: en 1257, recibió el Señorío de Aguilar y su mayorazgo (1275) - un privilegio rarísimo en aquella época - en virtud de su participación decisiva en las muchas campañas contra los moros y por fuerza de su poder mediador en los conflictos surgidos entre la nobleza castellana y el rey Alfonso X (1272/1275). En 1256, había recibido también el señorío de Moimenta da Beira (cerca de Vizeu, Portugal), del rey Afonso III, de quien tomó partido en la guerra civil del país vecino. En 1284 [por lo tanto, un año antes de su muerte], ocupó un lugar de destaque en la corte de D. Sancho IV, rey de Castilla/León, y sucesor de Alfonso X, El Sabio. Murió, según consta, en los campos de batalla, tal vez en las riberas del río Salado, o en la majestosa vega de Granada. O quien sabe, en la bahía de Algeciras… ¡Nadie reconoce, con certeza, el lugar donde ocurrió el desenlace fatal de ese grande hidalgo!
         De sus composiciones, llegaron hasta nosotros, estas 18 cantigas que, por orden alfabética, son las siguientes: 1) Abadessa, Nostro Senhor - de escarnio y maldecir; 2) Amiga, por Deus, vos venh’ora rogar - de amigo; 3) Amigas, eu oí dizerde escarnio y maldecir; 4)  Em gram coita andáramos com el-rei escarnio y maldecir; 5) Maestre, tôdolos vossos cantaresde escarnio y maldecir; 6) Non levava un dinheirode escarnio y maldecir; 7) O meu amigo queixa-se de mide amigo; 8) O meu amigo, que me quer gram bemde amigo; 9)  Par Deus, amiga, quant’teu receei – de amigo; 10 ) Pero d’Ambroa, sempr’oí cantar – de escarnio y maldecir; 11) Pero Fernándiz, home de barnage – de escarnio y maldecir; 12) Quand’eu sobi nas torres sôbe’lo mar – de amigo; 13) Quantos mal ham, se quere[m] guarecer – de escarnio y maldecir; 14) Que leda que hoj’eu sejo – de amigo; 15) Rei velho que Deus confunda – de escarnio y maldecir; 16) Sei eu, donas, que deitad’é daqui – de escarnio y maldecir;  17) Úa dona foi de pram – de escarnio y maldecir; y 18) Sei eu donas que deitado é daqui - de escarnio y maldecir. Colocaré apenas tres cantigas que reputo apenas ‘interesantes’:

  Amiga, por Deus, vos venh'oa rogar - de amor

     Amiga, por Deus, vos venh'ora rogar
que mi nom querades fazer perdoar
ao meu amigo que mi fez pesar.
e nom mi roguedes, ca o nom farei

atá que el venha ante mi chorar
porque s’assanhou nom lhi perdoarei.
por quanto sabedes que mi quer servir,
mais que outro rem quero-lho e[u] gracir
mais eu nom lho quero por em consentir
e nom mi o roguedes, ca o nom farei
atá que el venha mercêe pedir.

     Porque s’assanhou, nom lhi perdoarei
Gram pesar lhi farei, nom vistes maior
Porque nom guarou mim nem o meu amor
E em filhar sanha houve gram sabor.

     E nom mo roguedes, ca o nom farei
atá que el sença ira de senhor
porque s’assanhou, nom lhi perdoarei
e porque sei bem que nom pode viver.

    U el nom poder os meus olhos veer
farei-lh’eu que veja qual é meu poder
e nom mi o roguedes, ca o nom farei
atá que eu veja que já quer morrer;

     Porque s’assanhou, nom lhi perdoarei.
Mais, pois que el todo aquesto fazer,
Farei eu por vós quanto fazer hoer,
Mais ante, por rem nom lhi perdoarei

Abadessa, Nosso Senhor - de escarnio y maldecir

      Abadessa, Nosso Senhor,
 vos gradesca se lhi prouguer,
Porque vos nembrastes
i a sazom que m’era mester
     U cheguei a vosso logar
que tam bem mandastes pensar
!do vosso comendador!
Ca morto fora, mia senhor,
de gram lazeira sei de pram;
mais nembrastes-vos bem de mim,
e todos me perguntarám  
se vos saberei eu servir,
quam bem o soubestes guarnir 
 de quant’el  havía sabor.
Hajades por em galardon
de Deus senhor, se a El praz,
Porque vos nembrastes de mim ,
u m’era mui mester assaz;
o comendador  [i] chegou
e se el bem nom albergou
nom foi por vosso coraçom.
De [us] vos dê por en galardom
por mim que eu non poderei,
Porque vos nembrastes de mim,
quand’a vosso logar cheguei;
ca já d’amora e de prazer
nom podestes vos mais fazer
ao comendador entom.
Cento dobr’hajades por em
Por mi que lhi nom minguou rem
De quant’havía na maison.

Amigas, eu oí dizer - de escarnio y maldecir

        Amigas eu oí dizer
que lidaron os de Mouron
Com aquestes d’el-rei e nom
Poss’end’a verdade saber
Se é viv’omeu amigo,
Que troux’a mia touca sigo.
Se me mal nom estevesse
Ou nom fosse por enfinta
Daria esta mia cinta
A quem m’as novas dissesse:
Se é viv’o meu amigo
Que troux’a mia touca sigo.

         Hay diversas interpretaciones sobre las cantigas de Gonçal’Eanes do Vinhal [después, señor de Aguilar], algunas muy sofisticadas y confusas/forzadas aunque no dejen de ser interesantes, dada la importancia histórica de nuestro abolengo. Sobre Abadessa, Nosso Senhor, diremos que se trata de um cantar gallego-portugués, del género cantiga de escarnio y maldecir, dirigido contra la abadesa o superiora de un monasterio [¿Santa María de Pombeiro (1102), del Conselho de Felgueiras?].  Agradece  con ironía el ‘generoso‘ y irrestricto hospedaje em su convento [¡incluso sexual, según pensamiento  extemporáneo de un tratadista, apoyándose en el verso ‘ca já d’amora e de prazer’!]. La duda recae sobre quien sería ese comendador [> caballero que tiene una encomienda, esto es, una dignidad dotada de renda en alguna Orden militar], allí arriba citado. Nos preguntamos: ¿sería el propio trovador, heredero del monasterio? La mudanza del sujeto al final de cada estrofa expresa, de hecho, cierta ironía ante el tratamiento recibido, pues parece que dejó mucho a desear. ¿Sería otro comendador incógnito o transeúnte, de alguna importancia real que recibe todos los ‘favores’, en cuanto el huésped de honra se queda en la calle, esperando el final de la visita? O, muy probablemente, ¿sería el propio Gonçal’Eanes que reclama de la usurpación de sus derechos legítimos, algo que ya era común en otras cantigas de protesto? 
       Este acontecimiento debió ocurrir durante la guerra civil entre Sancho II y Afonso III (1245-1247). Gonçal’Eanes tendría en la ocasión unos 24 o 25 años. En la otra cantiga, aunque reducida, es más cautivante, porque lida con la corte de Alfonso X, el hermano de este [D. Enrique de Castilla] y  la reina D. Juana, madrasta del Rey Sabio.  De  ese 'triangulo amoroso', si es que podemos hablar así, resultaron dos cantigas en que Gonçal’Eanes ironiza los amores incestuosos entre D. Enrique El Senador y D. Juana d’Aumalle, segunda esposa de Fernando III El Santo (1237), y condesa de Ponthieu y Danmartín. En virtud de este casamiento ‘arreglado’, la hermosa e ilustre francesa se tornó reina de León y Castilla (1237-1257). Y aunque no exista certeza absoluta de las maledicencias contra ambos -,  las cantigas de nuestro ancestral hablan de esos rumores, chismes y murmuraciones que circulaban en la corte. Si fueron verdad o mentira, el caso es que D. Enrique y D. Alfonso entraron en serio litigio después de la reconquista de Sevilla. De este 'encuentro', salió derrotado el Señor de Morón y de otros señoríos de Andalucía (1259), y se vio obligado a demandar la ayuda del rey da Inglaterra, casado con su hermanastra, D. Leonor de Castilla. De hecho, el origen de ese litigio estuvo en los ‘rumores de la posible relación carnal entre el infante D. Enrique y Juana de Darmantin, que irritaron profundamente a D. Alfonso X’.





sexta-feira, 1 de junho de 2012

D. Gonçal’Eanes de Aguilar – el trovador (4)

       Las cantigas de escarnio y maldecir constituyen una de las formas elementares del arte trovadoresco en la península Ibérica, más precisamente en la llamada poesía galaico-portuguesa. Si exceptuamos el llamado sirventés provenzal, todas las cantigas de escarnio y maldecir son composiciones de circunstancias porque hacen chiste o ‘persiguen’ (apuntan) el comportamiento picaresco de  supuesto(s) personaje(s), en general alguien que vive alrededor  del poeta o convive familiarmente con el fazedor de trovas. Por supuesto, existe una variedad enorme de temas. En el siglo XII, el trovador o el menestral (juglar/jedrel) se fijan en determinado personaje que es el objeto principal de sus cantigas > denuedos o dichos injuriosos. Sabemos el caso de Martín Soares: este trovador hizo cuatro cantigas de escarnio contra un juglar llamado Lopo, porque en su opinión el tal ‘cantador’ no tenía habilidad suficiente ni como músico ni como trovador. La cantiga de escarnio ‘persigue’ al oponente en donde quiera que él se encuentre. V. Lopes opina que este tipo de cantiga desenvuelve una persecución lúdica, pero que no deja de ser una lucha de clases, pues en ellas se alude al salario que el juglar debía recibir por su desempeño profesional.  Y  más cuando se trataba de un juglar físicamente defectuoso y apellidado de Saco – ‘era mal hecho de cuerpo’. Otro caso nos habla de García de Guilhade que dirigió sus cantigas contra Martín (Codax?) con palabras groseras e impúdicas, insinuando que codiciaba a la mujer de su oponente. En seguida, el propio Guilhade se ve atacado por otro juglar, abriendo entre ellos una beligerancia nada edificante para ambos, pues los dos usan un lenguaje indecente y soez.

               Cantiga de escarnio, de Alfonso X, El Sabio (35),
 
    Dirigida al hidalgo Gonçal’Eanes de Aguilar

          Don Gonçalo, pois queredes ir daqui para Sevilha,
Por veerdes voss’amig’, e nõn’ o tenh’a maravilha
Contar-vos-ei as jornadas légo’a légoa, milh’e milha
Ir podedes a Librixa e torceredes já quanto
         E depois ir a Alcalá se[m] pavor e sem espanto
Que hajades d’i perder a garnacha nen’o manto
E uma coisa sei de vós e tenho por mui gram brío
E por em [eu] vo-lo juro muit’a firmes e afio
Sempre’hayedes a morrer em invern’o [u] em estio.
         Eu por em [bem] vo-lo rogo e vo-lo dou em conselho
que vós, entrante a Sevilha, vos catedes no espelho
e nom dedes nemigalha por mui te [r] Dom Joam Coelho.
         Eu por em [bem] vo-lo rogo e vo-lo dou em conselho
que vós, entrante a Sevilha, vos catedes no espelho
e nom dedes nemigalha por mui te [r] Dom Joam Coelho.
        Por que vos todos amassem sempre vós muito punhastes
bõos talhos em Espanha metestes, pois i chegastes
quem se convosco filhou, sempre vós del gaanhastes .
        Sem esto foste cousido sempre muit’e mesurado
de todas cousas comprido apost’e bem talhado
e  [e] nos feitos ardido e muito aventurado.
       E pois que vossa fazenda teedes bem alumeada
E queredes bem amiga fremosa e bem talhada
Nom façades dela capa ca nom é cousa quisada.
       E, pois que sodes aposto e fremoso cavaleiro
g[u]ardede-vos de seerdes escatimoso ponteiro
-ca dizem que baralhastes com [Dom] Joam Co[e]lheiro.
      Com aquesto que havede mui mais ca outro compristes:
u que quer que mãao metestes, guarecendo, en saístes;
a quem quer que cometestes, sempre mal o escarnistes.
E nom me tenhades por mal se em vossas armas tango
que foi das duas [e]spadas que andavam em um mango?
ca vos oi vos dizer: - Com estas petei y frango.
      E ar oi-vos dizer que a quem quer que chagassem
Com esta[s] vossa[s] espada[s] que nunca se trabalhassem
Jamais de o guarecerem, se o bem nom agulhassem.
E por esto [vos] chamamos nós ‘o das duas espadas’
porque sempre as tragedes agudas e amoadas
com que fendedes as penas, dando grandes espadadas.
 
Añadir leyenda
                En esta cantiga de escarnio – considerada excepcional en la producción literaria de Alfonso, El Sabio –, es el rey en persona quien se dirige a nuestro antepasado con palabras de fin’amor, pero sin dejar de criticar el comportamiento dubio del trovador. Los elogios a la persona de D. Gonçal’Eanes de Aguilar, como digno caballero [‘bien apuesto y mejor tallado’]  y hombre de grande fortuna, están impregnados de una sátira sutil, aunque no aparezca con clareza el objetivo de esta crítica velada por parte del monarca castellano. La crítica o ‘escarnio’ es tanto más interesante por cuanto sale de la pluma del Rey Sabio (1252-1284), reconocido en la Historia de España por su extensa obra literaria (Cantigas de Santa María), científica – fue astrónomo ‘de gala’ -, histórica y jurídica (> Las Siete Partidas), realizada por la Escuela de Traductores de Toledo: el propio rey participaba, patrocinaba y colaboraba en su desarrollo a través de un conjunto de intelectuales castellanos (en latín), hebreos y árabes. Sus cantigas dan origen a una ingente obra literaria tanto em prosa como en verso, exaltando los idiomas románicos del país (castellano y galaico-portugués).
Ese João Coelho de que nos habla la cantiga real es, sin duda, João Soares Coelho, un trovador muy conocido en la corte de Afonso III de Portugal, no como un hidalgo de la alta nobleza, y sí como un hombre de confianza del rey portugués, pues sus poemas (cantigas) atizaban y fomentaban la rivalidad política y social [entonces bastante exacerbada] entre los dos reinos (Portugal y Castilla). Este trovador hacía cuestión de despreciar mujeres ‘coteifas’ y ‘colchõas’ (> ¿rameras, mujeres sin honra o linaje, de mala calidad?). De hecho, este trovador pasó por la corte de Alfonso X (1240), en aquella ocasión atravesando grande rivalidad política y cultural. No era un ricohombre o hidalgo – ni siquiera usaba el don antes del nombre; apenas sobrevivía, él y la familia,  a causa de la calidad y virulencia de sus cantigas > un instrumento ideal que alimentaba la rivalidad entre las dos cortes ibéricas. João Coelho compuso, a lo que consta, 25 cantigas de amor, 15 cantigas de amigo y 16 cantigas de escarnio.
          José Matoso comenta que ese juego duplo  de nuestro antepasado sería una simple metáfora alusiva a las armas y a las trovas, en que Gonçal’Eanes aparece como excelente caballero, pero mediocre trovador, según la opinión regia. Alfonso X, El Rey Sabio, le dice textualmente y sin rodeos, que se preocupe más con su hidalguía, y que la rivalidad trovadoresca con João Coelho no tenía el menor sentido y no merecía la pena. A final, ‘baralhar’ con el trovador portugués era ridículo e impropio de un caballero castellano y un ricohombre de su linaje y alcurnia. Y aunque João Coelho fuese realmente un buen trovador y reconocido fazedor de cantigas, no era cosa de un Aguilar se rebajar y competir poéticamente con un Coelho cualquier; su ricahombría y linaje eran mucho más importantes y, por eso, merecían más orgullo de su parte. ¡Palabras de un rey sabio! Y palabras que dan a entender una vertiente interesante de nuestro ancestral: rivalizaba con el trovador portugués – tal vez  por puro diletantismo poético -, desagradando profundamente al rey de Castilla. Este desagrado hace referencia a la guerra entre los dos reyes [Alfonso III de Portugal y Alfonso X de Castilla] por el control del Algarve (1253). Felizmente, todo terminó en pizza al acordar el matrimonio del rey portugués con la hija Beatriz [ilegítima] de Alfonso X, y la entrega del usufructo sobre el Algarve. Según aquel estudioso, toda esta polémica estaría vinculada a la reivindicación de Alfonso X sobre las tierras localizadas al sur de Lisboa, deseo histórico de ver reconocida la superioridad feudal de los reyes de Castilla sobre los reyes portugueses.