segunda-feira, 7 de outubro de 2013

Prádanos de Ojeda - nuestros animales silvestres (4)

                               
        Existen, en España, varias especies de animales protegidas por la Ley de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres (1989). Esta ley aunque increíblemente tardía ampara a todas las especies en peligro de extinción. Con alta relevancia, sus autores cambiaron a partir de aquella data el slogan considerado genérico ‘todo se puede explotar salvo lo que está protegido’ por un régimen más ecológico y pragmático: ‘todas las especies están protegidas aunque algunas se puedan explotar’, pero con sabiduría, prudencia y honestidad, acreciento yo. Como ya dejamos escrito, en la península Ibérica hay muchas especies de animales en peligro de extinción, en peligro crítico y como vulnerables, las tres categorías principales demarcadas por la UINC. Sin embargo, parece poco adelantar o indicar las causas más probables para los agentes públicos, entre las cuales siempre aparecen estas tres: la destrucción del hábitat característico y particular de determinados taxones, la caza furtiva e insostenible de cazadores incluso de regularizados, y la contaminación de las aguas (o alimentos) por efluentes industriales >  tres flagelos responsables por la mayoría de las muertes de nuestros animales silvestres. Infelizmente, a cada día que pasa los porcentajes de esta destrucción irresponsable aumentan de forma alarmante: los números más en evidencia nos relatan la siguiente ecuación: son casi 40% los vertebrados en peligro de extinción inminente y 10% en peligro crítico de extinción, sin llevar en cuenta los ya computados en la categoría extintos, lo que nos da un resultado terrible: 50% de los vertebrados están amenazados de extinción. ¿Parece exagerado? No, no lo es, con certeza. Estos números son globales, pero pueden aplicarse ciertamente a nuestro país. Por orden de riesgo ya tradicional en España, los relaciono con una enorme tristeza aunque yo no esté inscrito en ninguna ONG ecológica o ambiental: 1- el lince europeo (Linx pardinus); 2-   el atún rojo (Thunnus thynnus);  3- el quebrantahuesos (Gyoaoetus barbatus); 4- el águila imperial ibérica (Áquila adalberti); 5- el lobo ibérico (Canis lupus signatus); 6- el oso pardo (Ursus arctos); 7- la foca monge (Monachus monachus); 8- el urogallo cantábrico o pirenaico (Tatrao urogallus cantabricus); 9- el lagarto gigante de Canarias (Gallotia bravoana); 10- el fartet (Aphanius Iberus); 11- la mariposa isabelina (Graellsia isabelle); 12- el samarugo (Valencia hispanica). Esta lista podría ser multiplicada por 20, pues las causas de extinción de animales en España se intensifican a medida que especies foráneas provocan un cambio brusco en los ecosistemas ya establecidos en la península Ibérica. A medio o largo plazo, esas especies de fuera acaban por perjudicar a las especies nativas o autóctonas desplazándolas o eliminándolas, como aconteció con el cangrejo doméstico o autóctono de nuestros ríos en Castilla y León.    
        Si bien poco comentados, no puedo por menos de analizar los residuos industriales, desde hace muchos años considerados los mayores flagelos o villanos actuales de nuestros animales silvestres. Dejo por evidentes y consensuales, otras causas también comunes en el medio ambiente de España: las inundaciones, las sequías, los incendios forestales, los basureros públicos etc. La sequía es realmente una calamidad sobre todo en pueblos como  Prádanos de Ojeda. En mi visita al ‘monte’ pradanense pude constatar in loco: todas las fuentes de Prádanos, incluso la fuente El Hontañón (¡mi fontana preferida y sagrada donde nunca faltó agua abundante, pura y cristalina, con aclaraguas jugando de corre-corre!), estaban totalmente secas. Encontré un canalón de argamasa con un poco de agua estancada ya verdusca y podrida, con un animal en descomposición. Yo me pregunto, ¿dónde y cómo los animales de nuestros bosques pueden matar la sed? Claro, la explicación de no haber más animales silvestres en La Ojeda está ahí: no hay agua en lugar algún. En vista de lo cual los animales simplemente desaparecieron. ¡Y en pocos años! Pues bien: según Leripio &Campos (2004), somos en verdad la sociedad de la basura, cercados por ella y sólo últimamente acordamos para este triste aspecto de nuestra realidad’. También se comenta entre los ecologistas: 1970 fue la década del agua contaminado; 1980 fue la década del aire atmosférico poluido; y 1990, la década de los residuos sólidos [industriales]. En los últimos 20 años, la población mundial creció menos que la basura de nuestras ciudades y pueblos: entre los años 1970 y 1990, la población del planeta creció 18%; ya la cantidad de basura sobre la Tierra ultrapasó el 25%. Y lo peor de todo: ese gran volumen de basura se fundamenta en el decantado ‘american way of life’, pues asocia la cualidad de vida al consumo de bienes materiales. Para no prolongarme en este estudio tan complejo y exhaustivo dividiré los residuos industriales en tres clases:
       1ª-  residuos peligrosos con riegos a la salud pública y al medio ambiente: exigen tratamiento, disposiciones y legislación especiales en función de sus características de inflamabilidad, causticidad, reactividad, toxicidad y patogenicidad;
       2ª- residuos no inertes, o sea, aquellos que no presentan gran peligrosidad pero no dejan de ser perjudiciales. Pueden tener propiedades de biodegradabilidad, combustibilidad y solubilidad en el agua. Básicamente es la basura doméstica;
       3ª- residuos inertes y reciclables: no se degradan ni se descomponen cuando dispuestos en el suelo > se degradan muy lentamente. Los escombros de una construcción, las piedras o arenas retiradas de excavaciones, los plásticos etc.
         El origen de todos estos residuos proceden de la agricultura/pecuaria, del comercio, de las industrias y servicios hospitalarios, de escombros y cascotes de albañilería, de puertos, aeropuertos y terminales rodo-ferroviarios, y de muchos servicios públicos, sobre todo de los ayuntamientos. Las industrias responden por una gran cantidad de basura ej.: restos o sobras de carbón mineral, desechos metalúrgicos, residuos de gas y humos lanzados por miles de chimeneas gigantes, etc. Los residuos industriales son desechos que resultan de los procesos de industrialización de acuerdo con su especificidad ej.: industrias metalúrgicas, alimenticias, químicas, etc >cada una tiene residuos diferentes, que, a su vez, exigen tratamientos especiales. En la industria alimenticia, los residuos son vendidos para fábricas de ración animal; industrias químicas precisan tratar sus efluentes químicos con altos investimentos: no lo hacen y aún actúan mucho peor, los lanzan en ríos o son quemados a cielo abierto contaminando el medio ambiente. Está probado por científicos que los residuos industriales responden por las mayores agresiones fatales al medio ambiente: en estos residuos están incluidos cianuritos (venenos), pesticidas, solventes, metales pesados (mercurio, cadmio, chumbo) etc. Los residuos sólidos son enterrados, los líquidos son lanzados en ríos y mares y los gases a la atmósfera. La salud ambiental y, consecuentemente, los seres vivos son constantemente amenazados y pueden causar grandes tragedias. Está comprobado: 20% de los residuos industriales son peligrosos al hombre y a todos los ecosistemas globales y regionales del mundo entero. El consumo habitual de agua y alimentos contaminados como los peces de agua dulce o del mar (poluido o no), colocan en riesgo la salud de los organismos terrestres. Ciertos residuos son tan peligrosos que son lanzados al medio ambiente con la esperanza que él absorba esas substancias tóxicas. Entre tanto muchos metales y productos químicos no son naturales ni biodegradables. Consecuentemente, cuanto más se los entierra más peligrosos se tornan y amenazan los ciclos de vida naturales. Desde 1950, los residuos industriales han causado desastres cada vez más frecuentes  y serios. Los grandes basureros al margen de carreteras o caminos y de terrenos baldíos comprometen la cualidad ambiental y ponen en riesgo inminente la vida de nuestros animales domésticos y silvestres.        
          Últimamente, el hombre se ha convertido en la mayor amenaza contra los animales, puesto que sólo él es capaz de talar florestas y bosques, sólo él ejerce la caza ilegal y predatoria, sólo él ocasiona cambios climáticos con su actuación ambiental desastrosa Y casi siempre por ganancia desordenada. Muchos de nuestros animales silvestres viven en peligro de extinción o han desaparecido de ciertos lugares – en Prádanos de Ojeda tan sólo de vez en cuando se ve algún corzo que no  sabemos cómo consigue sobrevivir sin agua corriente, sobre todo en el verano. En mi tiempo de niño se hablaba del oso pardo, del jabalí, del lobo, del gato montés, etc. y de una infinidad de aves rapaces. Me acuerdo de la algarabía provocada por aves de rapiña en las rocas de Peña Cortada; hoy, sólo un silencio sepulcral se ‘oye’ en aquellos parajes, y algún resquicio de esperanza de encontrar algún animalejo entre las matas. Yo, en un día entero, no vi ninguno: ni aves siquiera. En verdad, ¿cómo sobrevivir sin agua? No sólo de pinos viven nuestros animales silvestres… Pero sí, volvamos a nuestro asunto: los animales y también las plantas están amenazadas de extinción o vulnerables: se calcula que existan en el mundo unos 30 millones de plantas y de animales de todo tipo y especie. La UINC – Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lista 1000 especies que están en peligro de extinción, y unas 17 mil casi amenazadas. Esta organización internacional nos asegura que si no se hace alguna cosa más eficiente y duradera, en 2020 tendremos perdido un 30% de ese total. Muchos estudiosos opinan que la caza furtiva, comercial (tráfico ilegal) o deportiva, resultaría ser el mayor peligro para los animales en España. Este comportamiento es tradicional e histórico, infelizmente. La explicación estaría en que son personas influyentes o del propio gobierno los que practican esa caza sin mayor sentido e abiertamente irresponsable, sobre todo en nuestros días que se gasta tanto dinero público en futilidades, o se malgasta en salarios sobrepuestos sin ninguna finalidad. Todo ese dinero podría redundar en mejorías de preservación ambiental, obligando a quien de derecho ser el primero en ‘sustentar la propia sustentabilidad ambiental’. Es ridículo ver un figurón del gobierno disparando su escopeta criminosa contra seres lindos e indefensos. Y se dice que por ‘puro placer’ como lo hacían los antiguos hidalgos’. ¿Qué noble placer es ése, cara pálida? Y más aún: ¿sabéis, lectores on-line, que en España hay más de 3 millones de armas de caza tipo D y E, registradas legalmente (escopetas y rifles), incluso para menores, o sea, casi 1 arma por cada 14 habitantes?
         En 2010, El Mundo > un diario periodístico, líder de informaciones en español, comunicaba a su público una ‘sorpresa mayúscula’ (¿!?): el gobierno estaba preparando un proyecto que colocaría en peligro el negocio de la caza, negocio éste que mueve en España más de 20.000 millones de euros al año, según estimaciones técnicas. Además, alertaba a los afectados, porque los legisladores querían dar a esta norma un carácter retroactivo para que se retirasen de circulación 800.000 armas de caza. Se dice categóricamente: cazadores, tiradores, coleccionistas, empresarios y muchos pueblos estarían ‘trinando de rabia’ contra el ministro del Interior. De hecho, una concentración contra esa medida reunió 300.000 manifestantes sólo en Madrid exigiendo respeto a la caza (!?. Se calcula que en España exista 1 millón de cazadores, sin contar con los que vienen de fuera (Europa y resto del mundo), en busca de la riqueza cinegética de nuestro país. Eu no puedo creerlo: los ‘afectados’ insinúan que centenas de pueblos en las zonas rurales vivan exclusivamente gracias a las escopetas y todo lo que se mueve alrededor (armerías, fabricantes, distribuidores, perros, hoteles, restaurantes y bares, etc.). También se dice que la crisis ya viene afectando al sector de caza, y según sus representantes la facturación ha bajado el 30%. Un ‘letrado’ afirmó cavernoso: ‘más reducción en su negocio podría suponer una auténtica debacle, con innumerables despidos’. Los cazadores y empresas de referencia aseguran que por tras de esa ley estaría la Guardia Civil a quien acusan de ‘un desconocimiento absoluto sobre lo que son las armas de caza’. Y acrecientan: ‘si se aprueba ese reglamento se provocarán gravísimas perturbaciones a industriales y cazadores, hasta el punto de que van a convertir en inútiles el 90% de las armas existentes en manos de los cazadores’. Un entendido en caza dice que el proyecto es injusto y carente de fundamento, y con algunas disposiciones cercanas del disparate. Y por ahí  continúa le retahíla de reclamaciones de cazadores y tiradores… En cuanto nada se resuelve, los cazadores prosiguen en su camino manchado de sangre animal. Es mi opinión, pues no acepto en cualquier hipótesis la matanza de animales silvestres.
            Al contrario de todos esos cazadores y tiradores, el Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (la famosa sigla WWF) – la mayor y más respetada organización mundial conservacionista (fundada en 1961)- afirma con plena convicción: ‘la caza deportiva o comercial y el tráfico ilegal de especies (vegetales y animales) san las verdaderas causas que colocan en peligro la fauna y la flora del mundo entero’, y muy especialmente de España. Muchas mascotas o plantas dichas exóticas son fruto de este comercio rentable para sus imprestables cazadores/traficantes. Este negocio clandestino es la causa principal, si no única, de la pérdida de tanta biodiversidad en el planeta Tierra. Actualmente, unas 700 especies de animales silvestres se encuentran en peligro de captura con objetivo puramente comercial. La WWF/España (2009) ha creado diversas campañas siguiendo las iniciativas de la WWF internacional: para la conservación de los anfibios, en defensa de los humedales manchegos, contra la caza ilegal y contra los venenos, para la conservación del lobo en Europa y de la fauna mediterránea; hizo campañas también en defensa de las sierras y bosques de Extremadura. Además participa en proyectos de estudios sobre el lince ibérico y la cigüeña blanca: estudia la ecología de muchas especies animales y lucha activamente por la conservación de otras. Llegó a crear un banco de plantas endémicas del Mediterráneo (español), y creo asimismo una campaña de concientización ‘Salvemos las plantas que nos salvan a nosotros’ > una iniciativa sin precedentes para la conservación de los bosques (‘montes’, así conocidos popularmente). Dieron un duro golpe al furtivismo de osos pardos en el Parque Nacional de los Picos de Europa y siguen preocupándose con el Parque Nacional Doñana/Huelva > mosaico de ecosistemas que alberga una biodiversidad única en Europa, por ser lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas. En este Parque Nacional viven especies únicas y, algunas en serio peligro de extinción como el águila imperial y el lince ibérico. Como se dice entre los estudiosos, el Parque de Doñana es ‘un conjunto de ecosistemas -cotos, vera, bosque, playas, dunas y marismas-, que le dotan de una personalidad ecológica única’. El desarrollo sostenible precisa de todas estas iniciativas y también deberá asumir riesgos medioambientales en defensa de nuestros animales silvestres contra esos cazadores de media pataca. Es preciso conocer a los animales silvestres, estudiarlos, preverlos de autodefensas y saber actuar con diligencia y eficacia para protegerlos de manos asesinas. Los órganos medioambientales de gestión deben por tanto actuar lo más automáticamente posible, así como actúan los bomberos, la policía o las ambulancias. El medio ambiente y nuestros animales silvestres lo agradecen encarecidamente.      
           Muy probablemente muchos de mis lectores on-line no tengan oído hablar del Parque Natural de Doñana/Huelva -‘la mayor reserva ecológica de Europa’, con 53.709 ha. Originalmente fue un lugar de caza de la nobleza (1589), como tantos otros lo fueron en un pasado próximo y continúan siendo hasta hoy, pero gracias al buen discernimiento de algunos actualmente es una de las mayores joyas naturales del continente europeo. Cuenta con una fauna extremamente variada, compuesta sobre todo de mamíferos como el lince ibérico, el gamo, el jabalí, el ciervo, etc., aves como las águilas (imperiales, culebreras o calzadas), las espátulas, los flamencos, el calamón, y distintas especies de reptiles. Posee grandes humedales donde abundan aves acuáticas. Infelizmente, el Parque Natural está sometido a diversas amenazas ambientales de las cuales la urbanización de Matalascañas y el proyecto de una carretera uniendo Huelva a Cádiz por tierra no son los únicos inconvenientes  -hasta la fecha son las dos únicas provincias limítrofes de España no unidas por vía terrestre > la distancia es de apenas 20km. Llama nuestra atención la marisma que acoge durante el invierno a numerosas especies de aves acuáticas, llegando a un número impresionante de 200 mil individuos. Próximos al Parque Doñana hay otros espacios naturales con paisajes similares, hábitats de diversas especies animales y vegetales > cada ecosistema posee una fauna propia y diferenciada: 20 especies de peces de agua dulce, 11 especies de anfibios, 21 especies de reptiles, 37 especies de mamíferos no marinos, y 360 especies de aves de las cuales 127 se reproducen habitualmente en Doñana. Pero algunas de estas especies se encuentran en peligro de extinción, con los dos casos emblemáticos de toda la península Ibérica, el águila imperial y el lince ibérico. La flora es muy diversa y está asociada a los diferentes ecosistemas presentes, pero con un inconveniente: existen plantas exóticas como el árbol de la seda, el tabaco moruno y la uña de gato, las tres especies extrañas al ecosistema de Doñana. Un absurdo de quien permitió semejante aberración, sin cualquier utilidad en aquellos parajes.       
         ¿Y cómo me podría olvidar de nuestro más famoso Parque Nacional de Fuentes Carrionas/Palencia, cuyo sobrenombre le acrecienta un detalle significativo para nosotros  ‘y Fuente Cobre/Montaña Palentina’? Aquí nace nuestro río Pisuerga, principal afluente por la margen derecha del río Duero, ‘origen  de las aguas que sacian nuestra sed y la de nuestros campos y bañan nuestros pueblos y ciudades […], allí donde la naturaleza se muestra más generosa, en entornos montañosos y espacios naturales de gran valor y belleza’, según comenta Rutas GPS Montaña Palentina. Y no podría ser de otra manera, pues a los encantos de un río misterioso –emerge de una cueva profunda-, el río Pisuerga recoge las aguas nivales de las montañas que rodean el idílico valle de Redondo/Pernía, el corazón pulsante de la Montaña Palentina. La Fuente del Cobre ha sido considerada el lugar de origen del río Pisuerga, sin embargo el verdadero nacimiento de un río tan importante y encantador está en las laderas del Pico Valdecebollas (2.143m), una de las estribaciones de la cordillera Cantábrica. Las aguas se filtran por el sumidero Sel de la Fuente para surgir 2km más adelante a través de la cueva Fuente del Cobre (foto). Tratase de un Parque Natural de gran valor natural, paisajístico, faunístico y botánico: y es el refugio de una especie emblemática y en peligro de extinción, el oso pardo. Sin duda, es el espacio más remoto e inaccesible de la Montaña Palentina: sus picos y crestas modelados en apretadas rocas calizas sobrepasan los 2.500m de altura, presentando un singular relieve de fantásticas agujas, impresionantes precipicios, altivos cantiles y profundos valles. El río Pisuerga y su poderoso afluente nacen en estas montañas: el río Pisuerga lo hace en una zona de suavidad paisajística donde predominan los bosques de hayas, robles y encinas. A su vez, el río Carrión lo hace en el corazón escarpado de la grandiosa montaña; sus fuentes ‘carrionas’, aisladas de todo el conjunto, dan nombre a la comarca donde el oso pardo ha dejado sus huellas.
       Curiosamente, entre los dos ríos existe una diferencia que impresiona: en el valle del Carrión contrastan las fuertes pendientes con escasa cobertura vegetal y  predominio de rocas calizas con algunos valles de abundante cobertura arbustiva extremamente colorida; en la cuenca del Pisuerga (Prádanos de Ojeda a ella está ligado indisolublemente por sus tres arroyos, al menos en mi tiempo de niño) se destacan las extensas masas arboladas sobre un relieve mucho menos acentuado. Las rocas calizas de la Montaña Palentina, donde nacen nuestros mejores y más caudalosos ríos, están muy fragmentadas por numerosas fallas y gran diversidad de litologías que dan origen a circos, umbrales, sistemas monorréicos y valles en artesa, en realidad un conjunto típicamente alpino. La vegetación se diversifica en sus  numerosas formaciones arbóreas: hayedos, robledales, alamedas de álamos temblones, abedules, encinares, sabinares, así como por los pinos silvestres bien distintos de las masas de repoblación; en formaciones arbustivas donde se destacan las avellanedas, los espinos albares, los endrinos, los piornos, los brezales, los aulagares, los sabinares rastreros, los matorrales etc.; y en formaciones herbáceas de importancia singular con los pastizales, junto a los cervunales y comunidades de gleras, roquedos y turberas… Llama nuestra atención su abundancia y diversidad faunística, una característica tanto del dominio atlántico con ejemplares como el urogallo, el carbonero palustre, el treparriscos, el gorrión alpino, la chova piquigualda, el acentor alpino, la marta, el lirón gris, la liebre del piornal, la lagartija turbera, la víbora de seoane, la rana bermeja etc., cuanto del dominio mediterráneo como la culebra bastarda, el lagarto ocelado, el avión roquero etc. Además, vamos encontrar otras especies muy significativas como el rebeco cantábrico, el oso pardo (en peligro de extinción), el gato montés, la nutria (foto), el desmán pirineo, el águila (real y perdicera), el alimoche, el buitre leonado, el halcón común, el aguilucho cenizo, el búho real etc.     
          El Parque Natural de Fuentes Carrionas se extiende por 10 términos municipales nortepalentinos y 98 núcleos de población, ocupando 127.000 ha (incluida las ZIS > Zonas de Influencia Socioeconómicas). El Parque es en sí mismo un espacio natural protegido de 78.360 ha., situado en la Montaña Palentina: en él vamos encontrar algunas especies vegetales y animales que sólo se desarrollan en esta zona montañosa. Debe su nombre completo Fuentes Carrionas y Fuente del Cobre a los dos parajes reconocidos como nacimientos de los ríos Carrión y Pisuerga, respectivamente. Toda esta área forma parte de la cordillera Cantábrica y aparece exactamente dibujada por las cuencas  de los dos ríos palentinos: Carrión (Fuentes Carrionas) y Pisuerga (Cueva del Cobre). La privilegiada situación del Parque Natural permite admirar su inmensa riqueza florística y faunística, resultado de las diversas condiciones climáticas que aquí se conjugan: disfruta de un clima continental con temperaturas medias de 19,5ºC (verano) y 3,5ºC (invierno). Entre encinares, hayedos, robledales etc. encontraremos una de las tejedas más notables de Europa > formaciones volcánicas que emergen de los riscos, enclaves naturales de gran belleza; posee también uno de los pocos pinares naturales de la región cántabra. Además, sus formaciones de sabinas albares y otros endemismos vegetales se localizan normalmente en las praderas de sus zonas  más altas > algunas especies vegetales son únicas y sólo se encuentran en estos parajes. Algunos de estos espacios reciben una protección especial como es el caso de Covalagua > cueva donde nace el río Ivia en el término municipal de Pomar de Valdivia/Palencia, en la Lora Alta (punto de coincidencia de Cantabria, Palencia y Burgos).
    Tratase de un paisaje típico caracterizado por elevaciones de paredes verticales, coronadas por una meseta más o menos llana, y aisladas en una vasta región donde predomina la horizontalidad. Aquí se mezclan caprichosamente especies arbóreas de carácter atlántico y mediterráneo. En las zonas umbrosas de microclima fresco y húmedo predominan las hayas y quejigos; en las laderas de solana el quejigo es más común, junto a otras especies que crecen al amparo de sus bosques > tejos, rosales silvestres, encinas, majuelos, endrinos, robles melojos y avellanos. Pequeñas plantas ej.: la aguileña, y algunos matorrales de aulagas, brezos y gayubas, además de pequeños rodales de pinares repoblados que sobreviven a los fuertes vientos del páramo. Covalagua es considerada una zona de influencia mediterránea y eurosiberiana, condicionando por eso una variada gama de especies faunísticas. Entre los grandes mamíferos  se destacan el jabalí, el zorro, el ciervo, el lobo (un tradicional visitante de La Lora Alta, en la Cueva de los Franceses). También encontramos mamíferos de menor tamaño como el gato montés, la marta, la comadreja, el conejo, la liebre, etc. La Lora es rica en aves rupícolas como el águila real, el buitre leonado, el alimoche, el búho real, el vencejo, la chova piquirroja, el halcón peregrino y el cuervo: todos anidan en los cantiles y paredes rocosas de todo este espacio natural ej.: en Peña Cortada, un pequeño santuario de estas aves de rapiña en Prádanos de Ojeda. Las áreas de ‘monte’ (bosques) se constituyen en el refugio de otras aves menos conocidas como el cárabo, el arrendajo, el carbonero común, el águila calzada, el búho chico, el gavilán, el ratonero común, el cernícalo vulgar, entre tantos otros. Ya en los eriales y en las zonas de cultivo más bajas nidifican los aguiluchos (cenizo y pálido)…
      









quinta-feira, 3 de outubro de 2013

Prádanos de Ojeda - nuestros animales silvestres (3)



                  
             
        Comencemos diciendo a todos nuestros amigos y lectores: no sé si sabéis pero Castilla y León es una de las tres regiones más extensas de Europa con aproximadamente 94.226 mil/km², (18,6% de España), incluso mayor que Portugal. La gran extensión geográfica y su excelente localización en el sentido de los paralelos (foto en rojo), así como la heterogeneidad del relieve y su orogenia elevada por encima de los 1000m de altitud (¡con 09 pisos bioclimáticos – Prádanos de Ojeda está a 1.180m!), producen una variedad enorme de ecosistemas, paisajes y formaciones naturales (arbóreas, arbustivas, matorrales, sotobosques etc) de un valor geográfico inestimable. Quién recorre sus mesetas, valles, colinas y montañas, percibe que está visitando una región ecológica diversificada con índices elevados de biodiversidad y una riqueza patrimonial que no encuentra equivalencia en toda España. La ley 8/1991 creó los llamados Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León: son áreas que atesoran varios ecosistemas, y forman una Red de Espacios Naturales Protegidos (REN). En 2002, se dio un paso a frente con el programa Parques Naturales de Castilla y León, cuya finalidad es proteger aquella riqueza natural, uniendo, valorizando y preservando, las grandes posibilidades del medio ambiente castellanoleonés entre la cordillera cantábrica y el valle del río Duero. Su capacidad de atracción con panoramas y paisajes tan diversos, la creciente demanda por actividades deportivas y un aumento considerable del turismo nacional e internacional, bien como las grandes posibilidades de su medio rural con iglesias, ermitas y monasterios de estilo románico, hacen de Castilla y León una extraordinaria red de espacios naturales, con especial atención a los valores histórico-culturales que se mezclan a las actividades del campo y a otras potencialidades, como nos dice el reclame Unidos por la Naturaleza, todos ellos ‘bajo el prisma de la sostenibilidad’ > la interrelación de tres factores esenciales: el uso público del patrimonio natural (riquísimo), el valor añadido (o agregado) de su patrimonio natural y etnográfico, y la aplicación al mundo rural de las modernas tecnologías de las telecomunicaciones.
           Castilla y León es una comunidad autónoma (‘con estatus de comunidad histórica’), compuesta por 09 provincias: León (15.580km²), Burgos (14.292km²), Salamanca (12.350km²), Zamora (10.561km²), Soria (10.306), Valladolid (8.119km²), Palencia (8.053km²), Ávila (8.050) y Segovia (6.923km²); incomprensiblemente perdió La Rioja y Cantabria, dos provincias íntimamente ligadas a Castilla y León por lazos históricos, culturales y artísticos, incluso lingüísticos. Está situada mayoritariamente en la cuenca del Duero, su espina dorsal geográfica. Castilla y León, para quien no lo sabe, es la región del mundo con más bienes culturales (08) considerados Patrimonio de la Humanidad. Por mera curiosidad y honrando el trabajo de nuestros antepasados los cito aquí. Nadie puede ignorar que los bienes histórico-culturales de Castilla y León constituyen el 60% de todo el patrimonio y riqueza artística existente en España: 8 bienes de Patrimonio de la Humanidad, 1.800 bienes de Interés Histórico-Cultural, 113 Conjuntos Históricos, 400 Museos, 550 Castillos (16 considerados de alto valor histórico), 13 Catedrales y la mayor concentración del Arte Románico del mundo. Los 08 Patrimonios de la Humanidad son: 1- catedral de Burgos; 2- Ávila  e iglesias extramuros; 3- Segovia y acueducto/alcázar; 4- casco antiguo de Salamanca; 5- Camino de Santiago, en Castilla y León; 6- yacimiento aurífero de Las Médulas/León; 7- yacimiento arqueológico de Atapuerca/Burgos; y 8- arte rupestre [prehistórico] del valle de Siega Verde/Salamanca. Y como señalamos encima es la comunidad autónoma de mayor extensión geográfica y el 3º territorio más extenso de la Unión Europea. Con todos estos atributos, Castilla y León poseen una serie de valores y símbolos que enaltecen su enorme riqueza histórica, artística y cultural, además de su riquísimo patrimonio lingüístico. Y no olvidemos que Castilla y León poseen también 05 Reservas de la Biosfera así declaradas por la UNESCO: los Montes de Valsaín/Segovia, la Sierra de Francia/Salamanca, el Valle de Laciana/León,  los Picos de Europa/Palencia y León y los Ancares/León.
         
            Antes de hablar sobre los animales emblemáticos de Castilla y León, es necesario entender un poco su geografía y el medio físico donde vamos encontrar 40 espacios naturales protegidos en relación a su flora y fauna [riquísimas]. De inicio, debemos confesar una fragilidad actual que no tenía antes: la salida al mar Cantábrico. La orografía, una característica marcada de Castilla y León, está formada por la meseta > una altiplanicie de paisaje seco y árido,  y un cinturón de relieves montañosos por todos los lados. Las montañas con cumbres altas y espigadas predominan en el norte de León, Palencia y Burgos, en cuanto las montañas sorianas con el Moncayo o Pico de San Miguel (cumbre más elevada con 2. 214m) lo hacen al este, y las montañas zamoranas al oeste. Al sur, forman parte del sistema Central diversas sierras regionales (Gata, Gredos, Guadarrama, Ayllón, etc). Durante el plegamiento alpino, la meseta se rompió en varios puntos diferentes, originando los montes de León (su espina dorsal terrestre) y la cordillera cantábrica, formada por materiales graníticos y pizarras metamórficas a cuyos pies sestea Prádanos de Ojeda, nuestro pueblo inmortal. La principal rede hidrográfica de Castilla y León es constituida por el río Duero y sus numerosos afluentes entre los cuales está el Pisuerga y tributarios – uno de ellos es el riachuelo Arroyo Grande, en otros tiempos nuestro mejor curso de agua). Además de los ríos, la cuenca del Duero alberga lagos y lagunas de importancia faunística insuperable, sobre todo la Laguna de la Nava/Palencia, santuario ‘sagrado’ de aves inmigratorias; también lo son la Laguna Negra, el Lago de Sanabria y la Laguna Grande. Debemos destacar igualmente sus numerosos embalses, alimentados por las aguas pluviales y el deshielo de las cumbres nevadas.
             En Castilla y León, debido a las barreras montañosas que se interponen a los vientos marítimos, predomina un clima continental mediterráneo, de inviernos largos y fríos (entre 4/7ºC), y veranos cortos y calurosos (entre 19/22ºC). La pluviosidad oscila entre 450/500mm/anuales, con tres o cuatro meses de aridez estival. Sin embargo, las lluvias son muy desiguales en Castilla y León. En cuanto en las partes más bajas mal llegan a 450mm/anuales, en la cordillera cántabra caen precipitaciones de 1.500mm al año. En realidad, aunque hablemos en 09 pisos bioclimáticos, son tres los climas predominantes: en la cordillera cantábrica y estribaciones ocurre un clima atlántico (inviernos suaves y veranos templados) > en él incluimos Prádanos de Ojeda; en la meseta central y Tierra de Campos domina un clima continental mediterráneo (veranos calurosos y inviernos severos); y en las zonas montañosas predomina el clima típico de montaña (lluvias escasas, veranos calurosos e inviernos muy fríos, con nieves constantes). En este cuadro físico mediterráneo continental encontramos áreas de protección ambiental, bosques de encina y sabinas solitarias, y ‘montes’ poco frondosos de comunidades mixtas (pinos, encinas, quejigos et c), explorados por la agropecuaria de una manera irracional, ocasionando la deforestación casi absoluta. Las vertientes cantábricas de Castilla y León  -en una de ellas, encontramos Prádanos de Ojeda- aparecen laderas más húmedas,  frescas o de solana, (re) pobladas de bosques mixtos donde proliferan el abedul, el roble albar, el carvallo, el fresno, el castaño, el pino de Lilo etc. Infelizmente, muchos robledales y encinares fueron substituidos por pinos de repoblación como aconteció en nuestro pueblo. En zonas alpinas o subalpinas aún subsisten algunos pinares nativos y diversos matorrales de piornos, enebros, tejos, tilos etc. En Salamanca, Zamora y Valladolid existen comarcas ocupadas por dehesas > bosques parecidos a las sabanas africanas con bosques de encinas, alcornoques, rebollos y, curiosamente, de algunos olivares ‘castellanos’ que cohabitan con espacios vinícolas de buenas calidad.     
            Cuanto a la fauna cabe señalar que Castilla y León poseen gran diversidad faunística junto a una cantidad enorme de especies singulares, endémicas y en vías de extinción. La comunidad autónoma de Castilla y León cuenta con 63% de todos los vertebrados españoles (418 especies); son animales que se adaptan a ese mosaico castellanoleonés donde sobreviven especies de alta montaña y roquedales, especies que viven próximas a los cursos de agua, especies de tierras llanas y de pequeñas selvas o regiones forestales. Evidentemente, cada región presenta características específicas: en la alta montaña existen algunos endemismos como ocurre con la cabra montesa o el topo nival -éste vive en espacios abiertos por encima del límite de los encinares y robledales. Ya la cordillera cantábrica nos ofrece una enorme diversidad de pequeños y grandes mamíferos, abundantes en algunas áreas menos frecuentes en otras ejs.: de pequeño porte como ardilla, lirón, garduña, zorro, gato montés, etc., y de grande porte como oso pardo, lobo ibérico, jabalí, corzo, ciervo, lince ibérico, etc., encontrados tanto en bosques caducifolios o de coníferas como en zonas de ‘monte’ bajo y matorrales ‘mediterráneos’ como los de Prádanos de Ojeda y pueblos limítrofes de la Montaña Palentina. En sus ríos de montaña viven nutrias, truchas, desmanes, anguilas, piscardos, cangrejos (cada vez más ausentes), etc. La nutria y los desmanes son mamíferos de hábitos acuáticos. Ya en canales, embalses y ríos de aguas tranquilas se pescan barbos, carpas, etc. En hoces y cañones de paisajes rocosos podemos ver ‘enormes’ cantidades de aves rupícolas como el buitre negro, el buitre común, el alimoche, el águila real, el halcón peregrino, etc, en cuanto en regiones más bajas y de exuberante vegetación viven colonias de martinetes, garzas reales, abubillas, martines pescadores, entre muchos otros pájaros. En los bosques de clima mediterráneo viven dos aves emblemáticas: la cigüeña (negra y blanca, de hábitos parecidos, aunque la primera vive alejada del hombre) y el águila real con nido en los árboles más altos. 
En los bosques de coníferas encontramos el famoso urogallo      
, y otras aves rapaces como el azor, el gavilán etc. que viven de pinzones, picapinos, currucas, arrendajos…En Castilla y León, los Picos de Europa –macizo montañoso al norte de España > conjunto de accidentes de gran interés geográfico forma una unidad independiente de la cordillera cántabra- constituyen el más rico y exuberante santuario ecológico no sólo de España como de toda Europa. Su formación caliza se extiende por Asturias, Cantabria, Castilla (Palencia) y León, y en él encontramos el mayor Parque Nacional de España (peninsular), aunque debamos separar los dos complejos geomorfológicos: los Picos de Europa y el Parque Nacional de los Picos de Europa. Así,  los Picos de Europa propiamente dichos abarcan una superficie más o menos rectangular  de 20km N/S por 25km E/O, lo que da unos 550km². Se dice que son ‘tan modestos en extensión como ricos en cimas y picos, contándose 14 por encima de 2.600m, 40 por encima de 2.500m y 250 que superan los 2.000m de altitud’. Cada macizo está definido por los ríos que lo escoltan y atraviesan, y fue esculpido en un trabajo de millones de años por donde hoy discurren todos esos cursos de agua entre murallones de espléndidas vistas panorámicas. Nunca olvidé la visita que hice al valle y pueblo de Caín, en la ruta del Cares, a 1.500m más abajo. De los tres macizos (occidental, central, y oriental o Ándara, en el Norte Palentino), el central es más agreste y vertical con sus 14 picos de 2.600m y 38 picos de 2.500m, siendo el Naranjo de Bulnes o Picu Uriellu (2.519m) ‘el más auténtico símbolo de la montaña cántabra y lugar donde se han escrito, desde 1905, las más bellas páginas del alpinismo español’, sirviendo la Torre de Cerredo (2.650m) como techo de estas montañas y tercer máximo de la península Ibérica después de Sierra Nevada (Pico del Mulhacén, 3.469m) y los Pirineos (Pico Aneto, 3.404).
       
          No podemos dejar de considerar que la orografía y los climas existentes en los Picos de Europa han definido sus rasgos más particulares: la ganadería y el pastoreo de montaña, la producción de forraje y el almacenamiento de heno para el invierno, marcan las actividades típicas del lugar. En los Picos de Europa se destaca el rebeco (foto) > único mamífero que osa aventurarse en las zonas más altas, dada su agilidad sorprendente y espectacular en terrenos tan difíciles. Ya en los lugares más accesibles ocurre una mayor variedad de especies como el corzo, el ciervo, el jabalí, el zorro, el oso pardo, el lobo ibérico, etc. En sus ríos de corrientes rápidas, encontramos la nutria, el mirlo acuático, el martín pescador, el salmón atlántico, la trucha, etc. En sus bosques más o menos frondosos de coníferas, claros y abiertos, vemos el peculiar urogallo > de mayor presencia en la cordillera cántabra donde se escucha su canto y gritos de reclamo al amanecer o al atardecer durante la época de celo. Es presa fácil de lobos, jabalís, comadrejas y del peligroso azor. El urogallo convive con la perdiz, el gato montés, el pito negro, el lirón, la ardilla, la gineta etc. Aquí existen más de 100 variedades de aves, con destaque para el águila real, el águila culebrera, el alimoche, el buitre leonado, el quebrantahuesos etc. En estos parajes inhóspitos podemos observar el vuelo del acentor, del gorrión alpino, de la chova piquirroja, del cuervo, de la bisbita etc. La flora también se hace presente tanto con especies vegetales atlánticas como mediterráneas, pues la costa está a escasos 15/30km. La vegetación en los Picos de Europa se torna diferente de acuerdo con la altitud del terreno: de ahí la predominancia de encinares y robledales, o simplemente de bosques de hayas. Por encima de 1.500m la vegetación crece donde el suelo lo permite como en los prados alpinos. A menores alturas encontramos el fresno, el enebro, el abedul, el nogal, el tilo etc., así como algunas flores típicas ej.: el alhelí del campo, la siempreviva, la aguileña cantábrica. Hasta plantas carnívoras aparecen por doquier ej.: la pinguícula vulgaris.       
             Por Parque Nacional de los Picos  de Europa, originalmente denominado Parque Nacional de la Montaña de Covadonga (1918), entendemos un conjunto de valles, glaciares, hayedos, robledales, bosques mixtos, avellanares, encinares, prados de fondo de valle, pastizales alpinos lagos glaciares, crestas, peñas, picos etc, donde  existen innumerables rutas de alta montaña. Y todo ello completado  con varias áreas recreativas. Fue ampliado en 64. 660 ha (1995). Hoy forma parte de la Red de Parques Nacionales, uno de los primeros espacios naturales protegidos junto con el Parque Nacional de Ordena y Monte Perdido. La Unesco le declaró Reserva de la Biosfera (2003). Detalle importante: no se debe confundirlo con el Parque Regional de los Picos de Europa, un espacio natural también protegido por la comunidad autónoma de Castilla y León, situado al sur de aquel Parque Nacional > éste sí, el 2º más visitado de España después del Parque Nacional del Teide (islas Canarias). El agua y el hielo han modelado este paisaje bellísimo: un levantamiento geológico de hace 65 millones de años produjo el modelado de dos desfiladeros (Beyos y Cares) > las hoces más espectaculares de España. Son simas y valles glaciares en forma de U excavados en las peñas y lagos sobre rocas calizas. Hasta hoy la actividad glaciar se manifiesta con nieves perpetuas y abrigos rocosos. En este exuberante y grandioso escenario, una riqueza extraordinaria de la fauna y flora aparece en diferentes tipos de bosques, caracterizados por la coexistencia de un macrobioclima templado oceánico y otro submediterráneo.         
        Esas circunstancias climáticas junto con la variedad enorme de litologías crean una diversidad extraordinaria de la flora así dividida: 1- en líneas generales, predomina el bosque atlántico caducifolio (pino silvestre, haya, avellano, acebo, orquídeas, etc) y pequeños bosques de carácter mediterráneo (encinas, quejigos, madroños etc.; 2- ocurren especies vegetales típicas en enclaves con presencia de taxones eurosiberianos y mediterráneos subalpinos en zonas menos frías; 3- existen también espacios de alta montaña donde crecen parte de los endemismos del Parque Nacional, sobre todo de flores de diversos tipos y tamaños; 4- en el enclave de Posada de Valdeón (Mte. Corona) pervive un bosque autóctono de tilos, único en Europa. Con tantas variedades vegetales y zonas climáticas, podemos describir como excepcional la riqueza faunística del Parque de los Picos de Europa que posee: 82% de los anfibios peninsulares; 63% de los reptiles; 88% de los mamíferos terrestres peninsulares; y 72% de las aves reproductoras de España con 170 especies observadas. Entre las especies más emblemáticas del Parque Nacional de los Picos de Europa –todas ellas protegidas por entidades gubernamentales- se citan: el urogallo cantábrico, el quebrantahuesos, el rebeco, el lobo ibérico y el oso pardo, además de la perdiz pardilla, el acentor, el gorrión alpino, el pico mediano, entre muchos otros. En realidad, son más de 2.000 especies vegetales documentadas donde el visitante puede observar la explosión de colores en los pastos entre los meses de abril a junio (primavera): a medida que se asciende, la flora muda entre muy frondosa en las partes inferiores, e inexistente en las altas altitudes al sur de los Picos de Europa. En realidad, la vegetación de alta montaña se adapta al clima de largos periodos de nieve y a los ciclos biológicos más breves sobre todo entre los animales del bosque atlántico más frondoso (robles, castaños, fresnos, hayas, encinas, etc).
          En el Parque de los Picos de Europa existen programas de recuperación de algunas especies más amenazadas, como el águila real, el quebrantahuesos, el buitre y el alimoche etc., que anidan en las escarpadas paredes de montes rocosos –Peña Cortada, en Prádanos de Ojeda, ya fue lugar de nidación de aves rapaces; hoy no se escucha ni un reclamo cualquier. Urogallos y otros animales más ‘exóticos’ no resultan tan fáciles de ser encontrados en nuestros montes ya que se esconden en frondosas zonas forestales. Pero podemos decir con un cierto orgullo que aún encontramos no sólo rebecos, animales característicos de los Picos de Europa, como también parejas de osos pardos, lobos, jabalíes, corzos, gatos monteses, martas, comadrejas, armiños, nutrias, y hasta el más querido y amado de todos, el lince ibérico (foto), rarísimo de ser observado en nuestros montes o bosques cantábricos. Hablando del lince, con aspecto grácil, de patas largas y cola corta,  con una borla negra en el extremo (‘la yergue en momentos de peligro o excitación’), y las curiosas patillas que cuelgan de sus mejillas, podemos decir que se trata infelizmente del felino más amenazado del mundo. Su hábitat preferido está en los bosque y matorrales mediterráneos, a la verdad zonas muy restringidas en la península Ibérica: en Portugal se le considera extinto, en cuanto en España sólo aparece en áreas bien conservadas y aisladas de toda actividad humana ej.: el coto de Doñana/Huelva. Una de las causas de su extinción estaría en el hábitat > zonas ricas en su alimento preferido, los conejos. El lince evita tierras de cultivo y plantaciones de árboles exóticos (eucaliptos y ciertos pinos), donde curiosamente escasea  el conejo > 90% de su dieta diaria. Cuenta también el tamaño del territorio por cada ejemplar evaluado en 10km²: zonas ricas en alimento, el territorio puede ser menos, así como en zonas pobres tendrá que ser mayor. En España el efectivo total del lince ibérico (1990) no excedía los 1.200 ejemplares, con unas 200/300 hembras reproductoras. La reducción de las poblaciones de conejos como consecuencia de virosis (enfermedades) y la ganadería intensiva es la mayor amenaza  a la supervivencia del lince. Según estudios investigativos, el número restringido de estos felinos se debe a su única y excesiva especialización predadora, los conejos. En 2008, un programa de reproducción en cautividad contaba con 52 ejemplares, repartidos en tres centros de Andalucía. Es una pena constatar que las causas principales, aunque no sean las únicas, dependen del comportamiento humano: atropellos, caza furtiva, instalación de cepos y lazos dirigidos a otras especies, envenenamientos ilegales, etc. Desde el año 2000 hasta hoy, solo en el Parque de Doñana han muerto 57 linces, de los cuales 24 murieron por atropellamientos. En esta década, murieron 8 ejemplares atropellados sólo en la carretera de Matalascañas, una cifra altísima si llevamos en cuenta que el número de linces mal pasa de medio centenar: 4 de cada 10 linces mueren en esas carreteras. Infelizmente, la vía atraviesa la zona usada por los linces en su desplazamiento. Otra amenaza terrible para el lince es la fragmentación de su hábitat y área de distribución  de infraestructuras, cortando e aislando el intercambio genético entre sus poblaciones. A todas estas amenazas constantes, debemos acrecentar los incendios forestales, las reforestaciones inadecuadas, las urbanizaciones indiscriminadas y gananciosas que afectan profundamente a las subpoblaciones del sur de España que contaría con algunos cientos de linces. Sin embargo, la UINC ya declaraba el lince ibérico como especie en peligro de extinción (1986), y lo cambiaba para la categoría en peligro crítico, tipo de amenaza mayor (2002). El lince es la única especie de felino catalogado en la Lista Roja en esa categoría.